Es característico en el ámbito científico que la presencia de mujeres vaya disminuyendo según se sube en la escala profesional, mientras la presencia de hombres sigue el patrón contrario y asciende. Es el conocido "gráfico tijera" característico de los Organismos Públicos de Investigación (OPIS) y Universidades.
Las mujeres se van quedando en el camino de la carrera científica cómo una "tubería que gotea" y pegadas por un "suelo pegajoso".
Según se sube en la escala profesional se aumenta en puestos de mayor compromiso y responsabilidad, hasta alcanzar el top de la escala que serían los puestos de liderazgo.
La sobrecarga y no corresponsabilidad en el ámbito privado puede ser una de las principales razones para no querer asumir dichos puestos de mayor responsabilidad y compromiso. Siguen siendo mayoritarias la solicitud por parte de mujeres de las excedencias para cuidados. Se sigue asumiendo socialmente que somos nosotras las encargadas de los cuidados.
Por otro lado está esa socialización que hemos tenido cómo mujeres de ser las acompañantes de alguien, estar en la sombra, no destacar, etc. Y también los pocos referentes que hemos tenido, que nos lleva a dudar de si podré hacerlo yo cómo mujer y de qué manera puedo llevarlo ¿siguiendo los modelos de hombres en esas posiciones más elevadas?
Para revertir esta desigualdad y la llamada gráfica tijera, serían importantes aspectos cómo la flexibilidad horaria, que los puestos de mayor responsabilidad y compromiso fueran compatibles con la vida (conjunto de actividades del ámbito privado) y no incompatibles o tuvieras que renunciar o posponer muchas de ellas, no exigir horas fuera del horario laboral, tener derecho a la desconexión digital, etc. En definitiva, diseñar puestos más compatibles con la vida, sea cual sea su escala o posición profesional.
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